viernes, 9 de abril de 2010

LA FUENTONA-LA COLLÁ

Como parece ser que ya está aquí la primavera, decidimos coger la bici y llegarnos a Ruente para ver un curioso fenómeno: La Fuentona casi seca. La tradición habla de alguna Anjana traviesa, pero Goyo nos explica con detalle que es un problema de los vasos comunicantes del sifón que se comunica con el sumidero. Misterios de la física. Ya que estamos allí nos cogemos la pista que sube por el Monte Aá.
Un inmenso bosque con buenos ejemplares de roble, haya, acebo y avellano principalmente. El camino es muy cómodo y pronto se nos quita el frío del cuerpo.

Primera parada, que hay que avituallarse. Desde el Collado de Monte Aá podemos contemplar unas espectaculares vistas de la ansiada Peña Sagra.

Seguimos hasta La Collá de Carmona. Por el camino quisimos cambiar de montura, pero no pudo ser.

Sito lo tenía bien claro, había que ir por allí, aunque en realidad no le preguntes dónde hemos estado. En Cantabria seguro, pero poco más.
Desde La Collá media vuelta hasta Ruente en un descenso vertiginoso. Una cerveza y a casa, que hay que ir a comer a casa.

jueves, 8 de abril de 2010

CAMINO DE LA BRENA

Buena tarde se presenta para dar uno de mis paseos favoritos, cielo despejado, sol en lo alto y cierzo a la espalda. Cogemos el palo y enseguida el perro se pone nervioso ante lo que él adivina una buena excursión. Atravesamos la mata, por cierto entre que están los robles sin hojas y la última subasta, clarea en demasía. Ya vendrán tiempos mejores. Pasada la mata nos metemos en Cuyuela donde los peques se lo pasan en grande trepando por las moles de roca arenisca, o metiéndose en las pequeñas cuevas, los dujos ya no tienen abejas así que no hay miedo a su ataque.
El buitre toma apaciblemente el sol desde su vivienda mirador, nos permite un buen rato que le observemos y acto seguido se deja caer sin esfuerzo y remonta el vuelo. Al poco de abandonar nosotros nuestra posición, el buitre retorna a su nido. Es verdaderamente bonito verlos salir y entrar en el nido.
Desde el alto la Brena tenemos uns sensacionales vistas, al saliente los castros y varios pueblos de Bricia y Valderredible, al sur y a lo lejos La Serna y Asoma el Toro, a nuestros pies negrea el Monte Hijedo aun sin hoja, y al gallego asoman las cumbres blancas del Tres Mares y El Cuchillón.

Llegamos a la Brena, refugio de ganados y caseta de los pastores, que antes usaban incluso para dormir y proteger a los rebaños del temible lobo. Un corzo sale a toda pastilla en cuanto se percata de la presencia del perro, aún asi nos da tiempo a observar su veloz huída. Un poco más adelante se encuentra la cueva del Infierno, la vegetación casi la tapa, y de su parte superior siguen cayendo pequeñas cascadas que mantienen las matas de helechos siempre verdes.
Aprendo de mi padre dónde está fuente la churra y pasando el portillo, que él recuerda penoso de subir con los carros cargados de leña de Hijedo, otra fuente llamada fuente legaña. Lo de la toponimia engancha.

Encaramos ahora el cierzo y disfrutamos de las vistas: las rasas, el pastizal, la mata, la dehesa de Santa Gadea, Arnedo, Herbosa, Pico Nava y sus molinos, el pantano y al fondo las montañas pasiegas.
Como nos pilla de paso, es obligada la visita al roble del sestiadero, y como no se entiende por las personas mayores del lugar el pasear por pasear, pues se acarrea un leñazo seco del propio roble que no le vendrá mal a la lumbre.





martes, 6 de abril de 2010

VIENA.

En esta ocasión los de LA BOTA cambian botas por zapatos y pedales por alas y en un pis-pas nos plantamos en el centro de Europa. Viena, ciudad monumental, capital del Imperio Austro-Húngaro. Grandes palacios como el del Belvedere y el Schönbrunn rodeados de inmensos jardines llaman la atención al turista.

Pero a estos turistas también les encantan las cervecerías y los restaurantes, son más terrenales que lo fueron la famosa pareja imperial, y degustan con placer su gastronomía, buenas carnes bien elaboradas, un vino blanco rieslings, y que no falte probar la repostería, hubo que catar la Sacher sino a más de una le sale un antojo. Un café espresso en el Café Central acompañado de un poco de tertulia o dejándote llevar a otros tiempos, acaso al período de entreguerras si has tenido la ocasión de leer algo de Stefan Zweig.

Mozart y la música, ejes de parte de la vida cultural que se desarrolla en esta ciudad. La ópera, símbolo en su época de construcción de esplendor, destruida en parte durante la guerra y vuelta a construir como nuevo símbolo de libertad.
Otros edificios singulares son la catedral de San Esteban, ahora en fase de restauración y limpieza, el parlamento, el ayuntamiento, y otros más que se quedan en el tintero.
La vida, aparentemente, transcurre con tranquilidad en Viena, gente muy amable y educada, ah! y bilingüe, no como otros. Mucho transporte público y bastante uso de la bicicleta por sus calles.
Nos defrauda un poco el canal del Danubio a su paso por la ciudad, exento de los bonitos puentes del Sena de París o del propio Danubio en Budapest, y nos sorprende el contraste entre la ostentación de épocas pasadas y la austeridad presente. Las calles con iluminación muy ténue y no especialmente cuidadas.



Interesante el barrio judío y zona circundante, vimos un bonito mercadillo de calle y el famoso reloj Anker de 1914 con su desfile de personajes históricos al dar las doce. También aquí está un monumento mausoleo a los judíos muertos por los nazis. Imposible evitar un estremecimiento.


En la zona del Prater se conserva la noria, otra de las referencias de la ciudad, construida en el año 1896 fue parcialmente destruida durante la guerra y nuevamente puesta en funcionamiento como símbolo de renovación y mirada hacia el futuro.


Para despejarse un poco de tanto edificio grandioso y no perder el sentido de la proporción, se puede coger un tranvía y acercarse a Grinzing, pequeño pueblo de bares y restaurantes típicos con motivos basados en el vino y con música popular en directo en sus locales. Típico lugar de turistas, así que damos un paseo, tomamos una caña y un delicious cheese y nos vamos que llegan los japoneses.

Reservamos un día para viajar por el país y nos dirigimos a la otra punta, Salzburgo. Pero antes de llegar nos da tiempo (aunque sea en plan Gila) a recrearnos con las vistas de los bosques que rodean Viena, con los pequeños pueblos que a lo largo de la cuenca del Danubio salpican el paisaje, y con la cada vez más cercana vista de los nevados Alpes. Ya cerca de Salzburgo hacemos una parada junto a uno de los muchos lagos de origen glaciar que existen en la comarca.
Llegamos a Salzburgo, ciudad natal de Mozart, que allí se esmeran en rentabilizar, y también ciudad monumental, pero los árboles no nos dejan ver el bosque de tantos turistas que somos. Así que lo mejor es tomarse un respiro en el bonito jardín y dejar volar la imaginación a tiempos de la familia Trapp de "Sonrisas y lágrimas".
Un besazo para nuestras fabulosas guías.







domingo, 28 de marzo de 2010

LA BELLEZA DE LAS FLORES Y LOS ANIMALES

Hoy 28 de marzo hemos hecho una ruta maravillosa, empezando por Arcera, dar la vuelta de más o menos 8 km. y volver a Arcera.
Hemos ido en un grupo de unas 40 personas, había un guía, Miguel. Al principio nos dio un cuaderno para anotar las distintas flores que veíamos. Cada poco tiempo Miguel paraba para explicarnos la planta o el animal que veíamos (la vedad, no vimos ningún animal) a los niños como Irene o yo, Carlos.
Si encontrábamos fósiles, huellas, flores o cualquier otra cosa por el estilo, se lo teníamos que decir al profesor, para que nos explicara lo que habíamos encontrado. Subiendo colina arriba, nos encontramos con decenas de fósiles.

El profesor sabía de que especie era el pájaro sólo con oir su canto. Cuando nos dirigimos al bosque nos explicó una cosa que me llamó la atención bastante, Miguel explicaba la diferencia entre el bosque y la plantación, que es esto, sencillo: el bosque son árboles que nacen sin ayuda del hombre y hay animales y hongos de cualquier especie; la plantación son muchos árboles plantados en el mismo día o semana que a los 75 o 85 años más o menos se cortan para venderlos.
. Bajamos el bosque y comimos al lado de una ermita (sin olvidarnos de la bota) descansamos un poco y fuimos a la marcha otra vez. Bajamos por un cortafuegos para ver un poco más de cerca un antiguo incendio que ocurrió el verano pasado, un señor dijo: esto parece Noruega con este valle tan precioso sin carreteras, lo mejor, luego tuvimos que subir el cortafuegos.
Después bajamos a Arcera un poco cansados pero sanos y salvos. Miguel nos enseñó a apreciar más de lo que apreciábamos a la Naturaleza.
Escrito por Carlos.




sábado, 20 de marzo de 2010

CARBONERAS EN EL MONTE HIJEDO

El viento de suroeste suele sacar lluvia, pero la suerte ya está echada y por unas gotas no vamos a dejar de ponernos en camino. Nos disponemos a pasar una jornada lúdico-didáctica por el Monte Hijedo hablando y aprendiendo a descubrir viejas carboneras. Partimos de Peña Rota y nos dirigimos a La Cabaña, donde encontramos a su dueño al que saludo y pregunto por el tema que nos lleva en ciernes. Comenta que Álvaro, su padre, comerciaba con el carbón vegetal que hacían, sobre todo, carboneros de La Serna, pues él tenia una empresa de transporte compuesta por un carromato y buenas mulas. Bueno, pues nada más salir de casa ya tenemos los primeros testimonios, ¡si es que no hay como hablar con la gente! La idea de la marcha parte del CIMA (Centro de Investigaciones Medioambientales) a cuya convocatoria hemos asistido unas treinta personas de distintos lugares y que no nos conocemos, pero a buen seguro que nos une cierto interés por la comarca y su entorno. Nos acompañan tres monitores y el profesor Manuel García Alonso, entendido y entusiasta del tema que nos ocupa.
Al poco de bajar de la Cabaña hacia el interior del Monte ya nos muestra el primer indicio de la existencia de una de estas carboneras, donde se distingue "la plazoleta" sobre la que se construye la carbonera, así como restos de cenizas y pequeños carbones que aparecen a poco que con un palo movamos la hojarasca. Tambien Manuel nos enseña muy cerca de esta carbonera algún árbol que ha sido podado para la obtención de leña para la carbonera.
La propia toponimia del Monte nos habla de un lugar conocido como "las carboneras de los zagones".
Da gusto que alguien te enseñe a leer el monte, a ver vestigios o evidencias que a muchos se nos pasarían de largo en este monte que Manuel dice que no es natural, como ningún otro, pues todos han sido objeto de la intervención humana a lo largo de los siglos.

El gran auge de la explotación del Monte para obtener carbón viene dado para abastecer las ferrerías próximas de Bustasur y Horna, podemos decir que el Monte Hijedo fue un afortunado y el declive de estas ferrerías se produjo antes de que la deforestación del Monte fuera total, cosa que sucedió en otras comarcas que todos conocemos como fueron los montes de Miera.
Las últimas carboneras, dice Manuel, pueden ser de hace sesenta o setenta años; yo he conocido las pequeñas hoyas que se hacían en el pueblo para elaborar el carbón vegetal de juncias (raiz del brezo) para el uso en la fragua de mi tío Paco.

El paseo continúa entre tejos, robles, alisos, acebos, algún abedul próximo al río, y demás especies, la mayor parte de ellas desprovistas de hoja, por la época en que nos encontramos, pero no de belleza, también el invierno tiene su encanto.

Vadeamos varias veces el río, cruzamos pequeños arroyos, nos paramos en algunas de sus cascadas, reconocemos el lugar en que estuvo "el molinuco la Serna" y en animada charla vamos llegando al refugio de La Corva, donde por fin la anunciada lluvia nos visita y nos refresca.
A buen paso hemos llegado al Centro de Interpretación del Monte en Riopanero, donde compartimos comida, tertulia y bota y nos tomamos el cafetito de puchero. Con el estómago lleno y con ropa seca afrontamos la charla y presentación de diapositivas sobre el tema de las carboneras que nos tiene preparada el profesor, y así, con los conocimientos adquiridos, damos paso a visitar la pequeña carbonera que en el exterior del Centro han preparado para la ocasión. Pues nada, ya sabemos un poco más sobre este tema y sobre los distintos usos que a lo largo de la historia han tenido los montes en la comarca.
El siguiente enlace es un artículo del propio profesor sobre el tema de los carboneros en la comarca de Aguayo. Interesante.






viernes, 12 de marzo de 2010

MILANA BONITA, MILANA BONITA.



...pues el Azarías no miente, que es cierto que le despedí, tu me dirás, un tipo que se orina las manos, yo no puedo comerme una pitorra que el haya desplumado, ¿te das cuenta?, ¡ con las manos meadas!..... (los santos inocentes)
...a los pobres les estais revolviendo de más y el día que os hagan caso y todos estudien y sean ingenieros de caminos, tu dirás dónde ejercitamos la caridad, querido, y sin caridad, ¡adiós el evangelio!.......(cinco horas con Mario)
...A Daniel , el Mochuelo le dolía esta despedida como nunca sospechara. Él no tenía la culpa de ser un sentimental. Ni de que el valle estuviera ligado a él de aquella manera absorvente y dolorosa. No le interesaba el progreso.....(El camino)
Desde RUEDA LA BOTA también queremos rendir un homenaje a Miguel Delibes, pues compartimos con él la pasión por lo rural ,por la naturaleza, por las pequeñas-grandes historias y por esa magistral forma de contarlas, con toda la sencillez de un buen castellano y con toda la dureza de la tierra que las sustenta.





jueves, 11 de marzo de 2010

LA FUENTE LA CHURRA Y EL DÍA DEL ÁRBOL.

"La infancia como historia personal se convierte con el tiempo en un puñado de anécdotas y una cadena de sensaciones, olor, color, sabor, vagas imágenes distorsionadas." La fuerza del destino. Resulta difícil seleccionar en el recuerdo la etapa más feliz de los años vividos, pero creo que la infancia, hasta los seis años, bien se merece este calificativo.
Rodeado de tus padres, todavía jóvenes, de tus hermanos, unos mayores, otros más pequeños, conviviendo con los abuelos, con lo que esto aporta, y por fin, dando el gran salto a la escuela. En mi caso, en menos de un curso se resumieron los ahora tres de preescolar, pues justo me tocó el cerrojazo. Las pequeñas escuelas de los pueblos desaparecieron dando paso a las concentraciones escolares, en este caso en Arija.
Después de transcurridos cuarenta y tantos años, no he olvidado ni "El parvulito" ni la primera excursión con la maestra a la fuente la churra, en la dehesa de Montejo. Del Parvulito, ¡qué decir! con cuatro años y el espacio vital reducido al pequeño pueblo, carente de medios de transporte y del medio televisivo, fue como una ventana al mundo; desde la piadosa vida de los profetas hasta las peculiares biografías de Viriato, El Cid o el mismísimo Franco, desde mapas de España hasta los orígenes del universo. Una vez superado El parvulito, accedías a la enciclopedia Álvarez, pero como cerró la escuela, tuve que esperar en casa hasta cumplir los seis años y poder asistir a la de Arija para iniciar el primer curso. Para entonces ya la mencionada enciclopedia dejó de utilizarse. Aun así recuerdo leer la de mis hermanos, donde ponía aquello de que "el universo es el conjunto de astros y estrellas creados por Dios", que no es lo mismo que el big-bang pero menos complicado de explicar.
De la excursión sólo recuerdo entrar en la dehesa por el roble de las canteras, encontrarnos un pequeño refugio de pastores al lado del camino y la fuente propiamente dicha, una especie de cazoleta labrada en la roca, donde se recogía el agua que por la propia roca se deslizaba.

La segunda parte del relato coincide con la segunda excursión realizada durante el período escolar. Siete años tendría, estábamos ya en la escuela de Arija, ciento y pico de chavales, no los ocho o diez de la del pueblo. Se acabó la inocencia, se empieza a vislumbrar la realidad, las primeras peleas, las zancadillas de los veteranos, las disputas entre los niños de los distintos pueblos, también la amistad, cómo no. En fin, un reflejo del futuro.
Pero la memoria me lleva a la excursión realizada el día del árbol al monte y pueblo de Quintanilla de Santa Gadea y a su necrópolis. Primeras charlas educativas de concienciación sobre la naturaleza y la historia de nuestros antepasados.

Creo recordar que la época coincide con aquella campaña de "cuando el bosque se quema, algo tuyo se quema", que a mi personalmente si que me llegó, será que hemos nacido a su orilla y nos hemos calentado con su leña.
Y así termina esta pequeña historia, en la que gracias al soporte de estas dos excursiones voy deshilbanando la madeja de los recuerdos de los primeros años escolares, dejando para los historiadores el análisis, tanto del sistema educativo de la época como de los planes de repoblación forestal de la dictadura.
Aprovecho la reciente lectura de "Historia de una maestra" y "La fuerza del destino " de la escritora Josefina Aldecoa para apuntar una última cita:
"Quiero que los niños canten y pinten y tengan curiosidad por lo que pasa fuera y lejos de su mundo. Que aprendan a conocer mejor lo que tienen cerca para cuidarlo y conservarlo y, en lo que sea posible, mejorarlo. Y que aprendan a ser personas libres, justas y responsables."
¡Casi na!