domingo, 16 de enero de 2022

ESENCIA CÁNTABRA.

Saja, Tudanca, Carmona. Tres magníficos ejemplos, sin despreciar a otros pueblos de la región, de lo que ha sido lo rural en Cantabria. 
Por los tres tenemos el honor de pasar en la helada mañana de hoy.
Comenzamos por Saja, aun sombría, con la escarcha en sus tejados y las chimeneas a tope.
Ahora, como dice Chisco en Peñas Arriba ( José María  de Pereda) " Aquí se acabó lo yanu y andaderu".
Nos internamos en el hayedo de Saja. Roberto opina que es en invierno cuando el hayedo esta más bonito. La opinión no es gratuita, ha nacido rodeado de dichos árboles. Por algo lo dirá, pero no deja de sorprender, siempre se habla del otoño o de cuando sale la hoja en primavera.
Llegamos con esfuerzo a la Braña de Bucierca donde gozamos del sol y de buenas vistas.
Rápido descenso dejando a nuestra izquierda el Prao Concejo, y dando vista al bonito pueblo de Tudanca.
Casona de Tudanca donde habitó D. José M. de Cosío, y que serviría de reunión de ilustres escritores de las generaciones del 98 y 27.
Hemos subido el Río Saja y bajamos el Nansa. Así llegamos a Carmona, interesante conjunto de casas montañesas. 
"Se abre la puerta con lentitud y chillido de goznes y ve uno las abarcas, en ringlera, ante los escalones..."
Manuel Llano. Retablo infantil y otras estampas.
Fabuloso día de disfrute etnográfico y también en lo deportivo. Javier celebra la llegada a la Collada de Carmona.
Que el año nos depare muchas y bonitas rutas.


















miércoles, 12 de enero de 2022

DESPOBLADOS.

Tantos días pasan de Enero, tantas rutas pierde el viajero.
O quizás el refrán se refiere a los ajos. 
En cualquier caso, va siendo ya día de salir, que la pereza está siempre al acecho.
Los más madrugadores hacemos lumbre y vamos posando la puchera de patatas sobre la chapa.
Quitamos el rabillo a las reinetas, las ponemos una pizca de miel y al horno de la económica.
Dejamos las manzanas a medio asar, no se vayan a quemar, atizamos la lumbre, cerramos el tiro y nos echamos al monte.
Haremos la ruta de unas tres horas por los despoblados de Moroso y Candenosa, mientras la puchera de barro cumple con su cometido.
De Moroso quedan cuatro fantasmales paredes y esta nueva marquesina recordatorio de lo que fue.
Candenosa conserva dos o tres casas y un pilón vacío acompañado de un gran fresno.
 Pueblo más alto de Cantabria.
La cuadrilla está nerviosa, que cuánto falta, que cuándo llegamos....
Disfrutemos pausadamente del paisaje, que a todo dará tiempo. 
San Cristóbal del Monte.
Poca fé tenían en el puchero, pero la máquina  trabaja a buen ritmo. 
Un sofrito con la grasa de la matanza del día anterior y un pequeño golpe de calor. 
Patatas de Valderredible comidas en Valderredible y manzanas asadas. 
Al calor de la estufa y con siesta o paseo, a elegir.

Algunos elegimos paseo, no todos.








 

martes, 23 de noviembre de 2021

HIJEDO. VAMOS A MONTE. ALFOZ DE SANTA GADEA.

Nunca los mayores decían que iban al monte Hijedo o al bosque. Ellos sencillamente iban "a monte".
Ir a monte era tan común como ir a comer o ir a dormir.
Nosotros también hoy vamos a monte. Yo así lo recuerdo y asocio.
Nada más entrar por la Boca el Río ya encontramos las primeras joyas. Haya trasmocha y tejo.
Esto parece que forma parte de un plan europeo de conservación, en este caso de los pequeños tejos, para protejerlos de predadores como los corzos.
Esperemos que la primera nevada no destruya el tinglado y acabe como chatarra en cualquier lugar del entorno.
Aquí tenemos un ejemplo de como los corzos se rascan la cuerna en los troncos de los acebos.
Camino alfombrado y mañana fresquita, pero muy agradable.
Incluso el sol hace acto de presencia llegando a La Cabaña. Aquí echaremos las once.
Precioso ejemplar de tejo nacido en la grieta de la roca y abrazado a ella como un pulpo.
Predominan en Hijedo los robles albares rectos como mástiles, pero tampoco las hayas se quedan cortas.
Tejo con la misma querencia por la roca.
Otro ejemplo de haya trasmocha que nos habla de la importancia que tuvo el carboneo en Hijedo. Actividad que pudo poner en peligro la supervivencia del monte como ocurrió en otros lugares.
Todavía se notan las carboneras entre la hojarasca, y también los aserraderos para el uso del serrón.
Un bonito circuito de nueve km que nos va abriendo el apetito.
También el exterior tiene su encanto.
La foto satélite nos orienta del circuito que hemos caminado dentro del total de la masa arbolada. Nosotros hemos estado en la parte burgalesa.
Hablar de Monte Hijedo es hablar de leña. Lo primero que hacemos al regreso es echar un leñazo y abrir el tiro.
El paseo entre robles nos pide repostaje.
Muy buena la paella valenciana, al calorcito y en buena compañía.









miércoles, 17 de noviembre de 2021

SILENCIO, SE RUEDA.

Dos motivos principales nos empujan a abandonar el sofá y decidirnos a salir del agujero.
El primero es que tenemos ganas de pasar un poco de frío, de sentir el viento en el rostro.
Para ello nada como elegir el Valle de  Valderredible donde el pronóstico son 8 grados de máxima, y viento moderado del norte.
El segundo, será este homenaje final de ruta en forma de una buena ración de callos cocinados en casa y acompañados de unos huevos escalfados.
Así que de buena mañana ponemos rumbo a tierras de la Valdivia. Dejamos el Castro Bernorio a nuestra derecha.
Y pedaleamos por tranquilísimas carreteras.
Y por antiguas calzadas, como esta de Puentetoma.
Pequeños pero interesantes pueblos.
Siempre fijandonos en los mínimos detallles.
Y disfrutando de los últimos días de otoño.
Seguimos en silencio.  Nada por aquí, nada por allá. 
Solo paisaje deslumbrante.
Al fondo La Mesa en la meseta de Las Tuerces.
Fuerte olor a taninos por este paisaje de rebollos.
Cómo estaban los callos!!!! Muchas gracias Rosa.
El cuerpo pide siesta al calor de la chapa, pero optamos por un suave paseo por el pueblo. 
Seguimos en silencio. Ni un alma!!