martes, 16 de diciembre de 2025

RUTA HISTÓRICA POR EL TÉRMINO DE SARGENTES DE LA LORA.

Una maravilla de paseo apto para todo el que sea capaz de andar durante dos horas por buen camino.
En La Lora cuando hace frío, hace frío. Hoy también, pero nos acompaña el sol y eso es una bendición.
Al fondo se divisa el Espigüete con sombrero blanco.
Salimos del centro de Sargentes, nada más salir comenzamos a instruírnos.
Pasado los restos de la ermita románica que es reutilizada  como cementerio nos encontramos el primer vestigio de otro resto, un nido de ametralladora de la pasada Guerra Civil.
Llegamos a otro cementerio, mucho más antiguo. El Dolmen de La Cabaña. Siglo IV
a. C.
Con orientación sureste, quedan cinco días para el Solsticio de Invierno. Los primeros rayos de sol de dicho día se cuelan por el corredor hasta el fondo de la cámara. Buena disculpa para progamar una visita, sin niebla.
Parapeto de la muerte, siguiente resto de la Guerra.
Que enlaza con la trinchera.
 No lejos de allí dejó escrito Luis García de Guinea  en su Diario de la Guerra: "!Oh, noches gélidas e inquietantes del Bernorio, con sombras misteriosas, ruidos indefinidos, fogonazos, canciones lángidas y nostálgicas de algún centinela solitario...!
!!Qué pena más grande, qué sinsentido!! Es todo lo que se nos ocurre.
La tristeza que imprimen estos restos queda compensada con el paso del tiempo, y con la severa belleza de este paisaje.
Toda la ruta está balizada.
Comemos estupendamente en 
El oro negro, frente al museo del petróleo, y seguimos la recomendación del Padre Manjón expresada en el discurso de inauguración  del curso en la Universidad Literaria de Granada. 1897:
"Mientras digieras no estudies, mientras estudias, no comas.
Sin mesa, sueño y recreo no hay cerebro."
RUTA EN WIKILOC: https://loc.wiki/u/201369?wa=uc 



 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

CALLEJAS, PUENTES, MOLINOS, CASCADAS Y CABAÑAS.

Naturaleza salvaje y domesticada es lo que nos ofrece la ruta por los Valles Pasiegos.
Antes de llegar a San Pedro del Romeral nos desviamos hacia Bustaleguín.
Las callejas eran cuidadas con esmero, cunetas empedradas y cortes de agua para mantener el firme.
Vamos en busca del molino, camino peonil que no de rodadura. 
Río abajo vemos sus ruinas. 
Muy bonito de ver que se dice.
No suele ser habitual encontrar escudos en cabañas, puede ser que se encontrara en otra casa y fuera traido a ésta. 
Cuando se pone pindio nada como adelantar el centro de gravedad.
El prao, la pared, las vacas, el montón del estiércol. Cada cosa en su sitio.
Herramientas contra la soledad, caso de que exista. Y ejemplo de que el sol es vida. 
Un último callejo coincidente con el GR 74.
La última foto llegando a San Pedro, el Castro Valnera al fondo.
La puerta bien pintada del azul asusta moscas, incluso malos augurios.
En wikiloc está la ruta. Corta pero muy vistosa. Nosotros la alargamos a la aventura.