domingo, 13 de agosto de 2017

MONTE HIJEDO EN BICI.

Quizás el medio idóneo para visitar el Monte Hijedo sea andando, pero en esta ocasión me animo a llevar la bici, lo cual impide adentrarse en lugares fuera de camino, pero el recorrido es largo y andando lleva su tiempo.
 Pero antes de llegar a la entrada del Monte hay mucho que admirar, la rocas areniscas han creado bellas formas, y cuevas que desde siempre  aprovecharon los vecinos para poner los colmenares.
 Desde el pueblo de Montejo hasta el monte no faltan formaciones que llaman la atención.
 Las más inaccesibles las aprovechan los buitres para instalar sus nidos y montar su lugar de vigilancia.
 Al refugio de las peñas pasaban la noche los ganados cuando el oficio de pastor aun no había desaparecido de la comarca.
 Y ya dentro del monte intento buscar antiguos caminos carreteros.
 Caminos que formaban un auténtico laberinto para quien no frecuentara mucho el Monte.
 El roble albar es e rey del lugar, sin olvidar el resto de especies, entre las que destaca el tejo y el acebo.
 Una vista desde el exterior.
 Y en la periferia también se dan bien las manzanillas.
 Al fondo las Sierras del Cordel y Tres Mares.
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=19163389

sábado, 15 de julio de 2017

CANTABRIA INTERIOR.

Muy conocida es la costa de Cantabria, sus playas y pueblos costeros se llevan la inmensa mayoría de los visitantes, otros pocos van a Liébana  y los menos a esta Cantabria interior, verde, lluviosa, accidentada, con la población diseminada en pequeños núcleos cuando no en casas aisladas.
 Elegimos hoy este entorno para una preciosa ruta de senderismo en la que lo característico del paisaje va a ser el hayedo, las cabañas con su prao y el lapiaz.
 Profundos valles y moles rocosas entre las que se cuelan manchas de hayas, fincas con poco futuro la mayoría, dado el mal estado de conservación de  muchas de las cabañas, síntoma también de que un modo muy especial de vida y aprovechamiento de los recursos está a punto de claudicar. 
 Las garrapatas aprovecharán el paso de los intrusos para colarse entre sus ropas, hasta media docena contabilizamos el día siguiente entre todos. 
 El haya es, sin duda, el árbol preferido por este terreno húmedo y asomado al norte.
 Ya no da sombra a ningún inquilino de la cabaña pero ambas mantienen a duras penas su verticalidad.
 Creo que un importante evento deportivo a dos ruedas va a cruzar por esta angosta herradura.  
 La foto refleja un poco el modo de explotar estos terrenos, el prado de enfrente se nota que está segado a dalle. Lo que digo los días contados.
 Este, con máquina lo segó el pasiego.
 Dolinas o torcas y lapiaces nos salen al paso, así como innumerables cuevas y peligrosos agujeros que con niebla pueden dar un disgusto al caminante, mejor abstenerse con este meteoro.
 De ningún modo las fotos hacen justicia al paisaje atravesado durante la jornada, pero menos es nada, y sirven para tener un pequeño recuerdo del día, que la retina lo ve pero la memoria lo esconde en recónditos rincones, cada vez más recónditos... 
No ha faltado la cantina, cien años de historia nos dice la veterana cantinera. Rubalcaba es el pueblo.

miércoles, 5 de julio de 2017

TARDE DE PEDALEO POR EL CENTRO DE CANTABRIA.

Tarde de paseo en bici por un lugar cualquiera de Cantabria. Rincones no nos faltan para disfrutar de esta placentera actividad, moviendo las piernas movemos el corazón, y haciéndolo en grupo compartimos emociones, estados de ánimo y alguna cerveza.
 Siempre aparece algo digno de destacar en nuestra rutas. La portada de esta casona y la pared de cudones llamó nuestra atención.
 Castaños, robles y eucaliptos jalonan la ribera del Pisueña.
 Que un poco más abajo vierte su aguas en el Pas.
 Y que nosotros cruzamos por este puente colgante.
 Más muestras de arquitectura rural, en este caso la buganvilla pone una bonita nota de color. 
 Iglesia de la Virgen de Valencia y anciana cagiga a su vera.
 Casa natal de José María de Pereda.
Y antigua cantina en el mismo pueblo del escritor que como no podía ser de otro modo se llama "Peñas Arriba" desde 1888 funcionando, casi nada.

jueves, 29 de junio de 2017

PEDALEANDO POR FRANCIA.

Hemos cruzado la frontera para ver que sensaciones, lo nuestro son sensaciones, produce el pedaleo por nuevas tierras. Bien es verdad que  no somos de poner puertas al campo, pero en esta ocasión se trata de Francia, y está claro, Francia is different. Bueno, pues la sensaciones no han sido malas, no cabe duda que es un gran país, con mayúsculas. Tenemos cosas que aprender pero ¡qué coño!, también que enseñar.


 Preparadas las monturas, ligeros de equipaje, y con mucha ilusión por pasar cuatro días al aire libre, ponemos la brújula apuntando al norte. 

 Y para que no quede ninguna duda, esta muestra de orgullo de país en forma de numerosas banderas y homenajes a soldados patrios que encontramos en todas las plazas de los pueblos. Nosotros les hacemos la competencia con la bandera de Cantabria que acompaña las alforjas de Sito.
 Típicos y esbeltos campanarios, y buena muestra de románico también en sus iglesias. Bellas arboledas y pueblos cuidados.
 El mayor bosque europeo lo componen Las Landas, pinos y más pinos plantados hace dos siglos para fijar las dunas. Nos vino bien la sombra y lo llano del terreno, aunque se hace ciertamente monótono.
 Pero donde no hay pinos se extienden grandes fincas agrícolas, de forrajes, maíz, girasoles... 
 Un alto en el camino para reponer fuerzas. Unos callos con huevos fritos acompañados de foie de pato. Los callos nacionales, el foie francés, como debe de ser.
 Y con la fuerzas repuestas no se nos resistirá la escalada a la que es la duna más grande de Europa, Pilat.
 Gran parte del recorrido lo hacemos por carriles bici, vías verdes, o carreteras con poco tráfico, salvo alguna excepción en la que transitamos por carretera sin arcén y con bastante tráfico, algo temerario en cualquier país, pues los coches son iguales en todos los sitios y la educación vial parecida.
 Este es un bonito tramo a orillas del Canal del Garona, protegidas sus orillas con centenares de plátanos. 
 Y por fin dejamos los pinos y nos internamos entre viñedos, estamos cerca de Burdeos.
 Más entretenidos los viñedos y la campiña.
 Cuatro días pedaleando te cargan las pilas para una temporada, la barrera idiomática ha sido un lastre para nosotros que nos gusta platicar con las gentes aunque como dice Sito la VISA  habla y entiende todos los idiomas. Es un filósofo de la vida sobre los pies este chaval.
 Alguna muestra de arquitectura para la colección.
Con los objetivos cumplidos ponemos de nuevo rumbo a casa.

miércoles, 31 de mayo de 2017

MONTE CILDÁ DESDE SEL DE LA CARRERA.

En Monte Cildá se ha documentado un campamento romano de campaña. Más al norte se encuentra La Espina del Gallego, castro prerromano.
 Nos dirigimos al campamento romano, a 1065 metros de altitud y pasando por la localidad de Sel de la Carrera.
 Varios pueblos de la comunidad comienzan con el vocablo SEL, que viene a significar un espacio abierto o prado dentro del monte donde se reúnen lo ganados para dormir o sestear.
Cabaña con escalera de piedra, prado cercado con la pared pasiega y árbol que da sombra a la cabaña. El paisaje se repite en gran parte de Cantabria.
 Dos hermosos ejemplares de roble despiertan la curiosidad del ciclista, quizás esté cubicando la leña que se podría obtener de ambos.
 La raza tudanca está especializada en el aprovechamiento de estos pastos de altura.
 Y en la cumbre en vez de la típica foto del mojón o vértice geodésico, ponemos el potrillo.

 Por suerte Sel de la Carrera aún cuenta con una  cantina, la escuela tuvo que cerrar.