jueves, 13 de marzo de 2014

VALLE DE ZAMANZAS.

Recónditos parajes entre sierras y ríos, desde fríos páramos hasta fértiles y abrigados rincones. Ahí se esconden pequeños pueblos administrativamente divididos en tres valles: Valdebezana, Manzanedo y Zamanzas, y por esos lares discurre esta ruta en bici con el objetivo repetido de pasar una jornada al aire libre, disfrutando de lo mucho que nos depara el entorno. Tranquilidad, silencio, arte románico de primera magnitud y paisajes variados y variopintos.
¿Será una acacia el árbol que acompaña a la iglesia de Munilla? En la parte oeste del campanario  un nogal dará sombra a las siestas de los muchachos después de comer. O quizás son imaginaciones o recuerdos sacados de no se sabe dónde.
Por un viejo camino entre bosque llegamos a Crespos, bello rincón donde manzanos, cerezos y más nogales superan con creces al número de habitantes.
Joya del románico es su pequeña iglesia, cuyo interior tenemos la suerte de visitar.
"El 5 de las calendas de mayo Pascasio plantó el huerto en la era de 1185", o lo que es lo mismo, en el año 1147. Inscripción que figura en una piedra de su exterior.
No puede faltar la finca de manzanos, ya digo que uno de los Valles se llama Manzanedo,¡ qué ricas esas pequeñas manzanas reinetas! esa mezcla de acidez y dulzor que da la altitud y la maduración al sol. Crudas o asadas al horno con un poco de azúcar o miel, y canela. La pasada menguante ha sido buena fecha para podarlos. En cambio los cerezos, nos explica un paisano, se podan en septiembre despues de recoger el fruto, incluso con hoja.
En Villanueva de Rampalay aprovechamos para reponer fuerzas, hace un precioso día para comer el bocadillo a la intemperie a la orilla del río. Hemos dejado atrás Báscones y Gallejones.
Al fondo entre bosque se divisa el pueblo de Ailanes, la última vez que estuve, hace varios años, se entraba por una embarrada calle hasta la semiderruida iglesia; hoy entramos, queriendo, por un bonito camino que sale a la izquierda viniendo desde Barrio la Cuesta. Aquel embarrado camino es hoy una calle arreglada y la derruida iglesia presenta asímismo una buena restauración.
También el caserío de San Miguel de Cornezuelo, a ambos lados de la calle principal y formado por la típica casa montañesa, se conserva en muy buen estado.
Hacemos una visita a su preciosa iglesia románica y nos llama la atención el manantial que brota de sus cimientos.
La primera impresión (y no hay segunda oportunidad para la primera impresión) al llegar a los pueblos, es que ha desaparecido la generación de la edad de nuestros padres, entre ochenta y noventa años, y con su desaparición también se fue una forma de vida. Sus descendientes fueron los que mayoritariamente emigraron.
La ruta trascurre en domingo y varias casas se encuentran abiertas, segundas viviendas de fin de semana, no me extraña, es un paraiso. http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6314030
 

1 comentario:

Rober dijo...

Me ha dado muy buena impresión este articulo.