En La Lora cuando hace frío, hace frío. Hoy también, pero nos acompaña el sol y eso es una bendición.
Al fondo se divisa el Espigüete con sombrero blanco.
Pasado los restos de la ermita románica que es reutilizada como cementerio nos encontramos el primer vestigio de otro resto, un nido de ametralladora de la pasada Guerra Civil.
a. C.
Con orientación sureste, quedan cinco días para el Solsticio de Invierno. Los primeros rayos de sol de dicho día se cuelan por el corredor hasta el fondo de la cámara. Buena disculpa para progamar una visita, sin niebla.
No lejos de allí dejó escrito Luis García de Guinea en su Diario de la Guerra: "!Oh, noches gélidas e inquietantes del Bernorio, con sombras misteriosas, ruidos indefinidos, fogonazos, canciones lángidas y nostálgicas de algún centinela solitario...!
La tristeza que imprimen estos restos queda compensada con el paso del tiempo, y con la severa belleza de este paisaje.
El oro negro, frente al museo del petróleo, y seguimos la recomendación del Padre Manjón expresada en el discurso de inauguración del curso en la Universidad Literaria de Granada. 1897:
"Mientras digieras no estudies, mientras estudias, no comas.
Sin mesa, sueño y recreo no hay cerebro."
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