domingo, 25 de mayo de 2014

LA MANCHA.

La del alba sería cuando  damos comienzo  un pequeño recorrido por La Mancha a lomos de nuestras bicis. Autores hay que dicen que la primera aventura fue la de Puerto Lápice, para seguir por Daimiel hasta Manzanares, Ruidera, Tomelloso, Alcázar de San Juán...
 Gratamente nos sorprende La Mancha con sus vastas extensiones de cultivos, desde viñas y olivares, hasta almendros, tierras de ajos, cereal, melonares y de vez en cuando una dehesa de encinas.
 Para muestra este milenario olivo recolocado en la plaza de Daimiel.
 Parece que estos dos caballeros lleven prisa por desfacer agravios y sinrazones, o más bien por llegar prestos a la venta que se divisa y cobijarse a la sombra.
 Acostumbrados a nuestra pequeña parcelita en el huerto, esta gran extensión de ajos no deja de llamarnos la atención.
 Entre Manzanares y Ruidera, hemos de sudar el hopo atravesando bellos encinares con olor a romero y tomillo. 
 Nos faltaba el rebaño para completar el dicho del "no te la den con queso" cuando iban a comprar vino, pues aquí lo tenemos. Un solo pastor con su perro conduce novecientas ovejas.
Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, sinfonía de trinos de aves en esta soleada mañana primaveral. Lo bordeamos con nuestras bicis, pues el pedaleo en su interior no está permitido, hasta el centro de visitantes, desde el que  damos un pequeño paseo .
 Siempre,  los que venimos del norte nos parece que el centro y sur son un secarral, no es así, primero Daimiel y luego Las lagunas de Ruidera, nos demuestran lo contrario.
A lo largo de doce km vamos bordeando las diferentes lagunas, extasiados de la belleza del lugar y un poco extenuados por el cansancio acumulado. Un reparador baño nos dejará como nuevos para la siguiente aventura.
 Bonitas plazas en los pueblos por los que transcurre la ruta, esta pertenece a San Carlos del Valle.
 Y esta otra al más conocido Almagro, donde alguien propone que va siendo hora de comer algo, pisto manchego, duelos y quebrantos, berenjenas o migas. A lo que otro contesta: sea lo que fuere, venga luego, que el trabajo y peso de las bicis no se puede llevar sin el gobierno de las tripas.
 El ayuntamiento de Tomelloso aparece en esta instantánea, pueblo con un buen número de habitantes y una gran cooperativa de vino, nos aclaran.
Nos vamos encontrando con amables lugareños que no dudan en aclarar nuestras dudas sobre los diferentes cultivos, laboreo de las viñas, tipo de uva, por qué ponen esa pequeña malla al melonar... resultó ser para evitar que los conejos se coman el plantón etc .
 Gigante es esta tierra y gigantes sus molinos, ha sido un placer pedalear por sus llanuras, y sentir la suave, por fortuna, brisa del viento en los rostros.
Y ha sido una inmensa suerte que no nos ocurra aquello de que muchos van por lana y vuelven trasquilados.
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6904219

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