sábado, 26 de mayo de 2012

EN BUSCA DEL SANTO GRIAL. S. PANTALEÓN DE LOSA.

No será empresa  fácil la que hoy nos proponemos. Desde tiempos inmemoriales las gentes quisieron saber dónde se encontraba el Santo Grial, algunos dicen que lo encontraron y custodiaron, otros murieron en el intento y los más debieron de desistir. Nosotros hemos triunfado.
 Tomamos como punto de salida la explanada que se encuentra bajo las imponentes torres de Medina de Pomar y realizando un largo circuito de cincuenta km, regresaremos a las mismas después de una jornada de niebla por la mañana y calor el resto del día.
 La primera sorpresa aparece después de los primeros kms cuando entre la matutina niebla nos topamos con el pueblo de Almendres y su modesta iglesia, la portada nos deja boquiabiertos por la cantidad de esculturas alegóricas que contiene, imposible interpretarlas todas de un vistazo. Vemos al cautivo argolla en cuello y ponemos pies en polvorosa después de saludar a la artista del pueblo, una pintora que parece estar la mar de feliz por estas tierras.
 Seguimos con la búsqueda del sagrado objeto por empinados caminos entre montes , una veces son pinos, otras robles y encinas, el cuco parece seguirnos a cada pedalada, cada vez estamos más convencidos de lo idóneo del lugar para esconder la reliquia.
 Una agradable sorpresa toparnos con esta espectacular braña por estas latitudes, las margaritas y las setas senderuelas se han adueñado del lugar en sintonía con las innumerables vacas y yeguas.
 Ya nos vamos acercando al tan buscado lugar, entre los frondosos bosques aparece un pueblo de nombre Criales, ¿tendrá algo qué ver con lo de Grial? No lo creemos, pero tampoco lo negamos, así que optamos por darle conversación a una señora que nos recibe a la entrada del pueblo: que de dónde venís, que a dónde vais... etc, etc. bueno, " que volváis con bien" yo creo que sí, que aquí esta el Grial, sino de qué vamos a oír hoy en día una expresión y deseo de tal belleza.
Pensábamos que íbamos en bici, y no remando, pero cuando vemos este gran barco varado, nos preguntamos dónde está el mar. No es el mar, es el Río Jerea el que ha tenido que dar un rodeo para salvar este obstáculo. 
Y el barco no lleva sala de máquinas, solo una preciosa ermita construída en su cubierta y sobre los cimientos de otra más antigua y la más antigua seguro que sobre alguna estela o menhir. El emplazamiento habrá dado para mucho a lo largo de la historia. 
El Grial estará dentro, no cabe duda, pero la puerta está cerrada y el atlante que custodia la misma no suelta ni prenda, parece de piedra y sobre su cabeza se ha echado una enorme responsabilidad. 
Mientras comemos el bocadillo a la sombra de la ermita caemos en la cuenta de que el Grial puede estar en cualquiera de los rincones por los que hoy hemos pasado, solo las ganas de encontrarlo darán con la solución.
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2879480

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